Tiroteo de Nueva Córdoba: pidieron perpetua para tres acusados

El fiscal Hugo Almirón pidió prisión perpetua para los tres principales acusados del trágico tiroteo ocurrido en el corazón de barrio Nueva Córdoba el 16 de febrero de 2018.

Desde el comienzo del debate, el pasado martes 3 de marzo, se analizó en este juicio el asalto comando cometido por una banda a una financiera ilegal. La acción se frustró y terminó con la vida del policía Franco Ferraro (29) y los pistoleros Ricardo Serravalle (54) y Hugo Ricardo Hidalgo (62).

En el lugar fue atrapado Diego Tremarchi (32) que habría actuado de «campana». Ariel Murúa Rodríguez (43) y Ariel Gramajo (43) lograron escapar y terminaron por ser capturados meses después en el Gran Rosario y en el Gran Buenos Aires, respectivamente.

A este trío de asaltantes se los acusa de homicidio criminis causae. Para ellos el fiscal pidió hoy en su alegato prisión perpetua.

También están sentados en el banquillo de los acusados, aunque con prisión domiciliaria por su menor compromiso y edad elevada, quienes están señalados como entregadores: Teresa Mitre (69) –empleada del dueño de la financiera, Guido Romagnoli– y su hermano Miguel Ángel Mitre (65), tíos abuelos de Tremarchi. Ellos soportan la acusación de robo calificado, pero en calidad de partícipes, lo que les representa un pronóstico de pena inferior con respecto a los otros imputados.

El fiscal solicitó 7 años de prisión para estos últimos.

Accidentado inicio

Un accidentado inicio tuvo la primera audiencia de alegatos en el juicio por jurados, al producirse planteos defensivos y escucharse a varios acusados cuestionar la validez de las pruebas y la intervención de la Policía.

Recién pasadas las 11.40 comenzó el alegato del fiscal Almirón debido a que en las dos primeras horas de audiencia se escuchó un planteo del abogado defensor Carlos Hairabedian para pedir la nulidad de la última audiencia y, luego, a tres de los acusados cuestionar la investigación que los llevó a juicio.

El tribunal técnico de la Cámara 8ª del Crimen integrado por Marcelo Jaime (presidente), Eugenio Pérez Moreno y Juan Manuel Ugarte rechazó el planteo de nulidad impetrado por Hairabedian, quien cuestionó la validez de la audiencia del pasado jueves en la que declaró la comisionada de la causa, debido a que hubo fallas de audio en la teleconferencia que vincula a la sala de audiencias con los detenidos en Bouwer. Pese a la negativa, el penalista hizo reserva federal para poder recurrir ante la Corte de Justicia de la Nación.

Las dificultades en la comunicación siguen presentes en esta segunda audiencia postpandemia y resulta muy difícil entender qué señalan quienes no están en sala «central» de la Cámara de Acusación.

Es más, salvo el presidente Jaime y Hairabedian, al resto de las partes no se les escucha lo que dicen, ya sea porque no se acercan al micrófono o porque alguna dificultad técnica lo impide. Algunas participaciones, desde «fuera» del recinto resultan absolutamente inaudibles.

Críticas de los imputados

Tras el planteo defensivo, desde Bouwer se dio paso a la declaración que solicitaron los tres acusados de haber estado en la escena del crimen. En primer término, Ariel Gramajo aseguró que él fue a abrir una caja fuerte, contratado por Ricardo Serravalle y repitió varias veces que él jamás usó armas.

Además, señaló que la caja fue abierta por una llave que finalmente le aportó Rolando «Ciego» Hidalgo. Adentro, aseguró había «mucha plata» en una bandeja inferior y en una superior se veían contratos, cheques y dinero abrochado a esos escritos.

Luego, relató que él fugó por calle Buenos Aires, no sin antes tropezar con dos bolsos grandes con mucho dinero, dispuestos por la banda en un pasillo.

Aseguró que escapó por un edificio de calle Buenos Aires ingresando a dos departamentos y sin agredir a nadie, pese a haberse cruzado con una mujer y un joven. A la salida a la calle, pasó entre muchos policías y consiguió filtrarse.

Por su parte, Diego Tremarchi -señalado como «campana», que tuvo que entregarse en la vía pública- también reconoció su participación en el hecho y aseguró que no pudo hacerlo sin disparar porque jamás le dieron una voz de «alto» y la Policía estaba «de cacería». Por otra parte, Tremarchi cuestionó la prueba, dijo que nunca se halló el arma que mató al policía Franco Ferraro y que desapareció un chaleco policial en el que había incrustada una bala.

A su turno, Ariel Francisco Murúa Rodríguez también cuestionó la prueba pero no reconoció su participación en el atraco.

En cuarto término, por dificultades técnicas se dio paso a la misma sala de audiencia a la acusada Teresa Mitre, sobre quien pesa el cargo de ser «entregadora». Con prisión domiciliaria asiste al debate en sala contigua.

Sin cuestionamientos a la instrucción ni al procedimiento, la tía abuela de Tremarchi dijo que es inocente y aseguró que confió en su hermano -el otro acusado por lo mismo, Miguel Mitre- quien usó información para ceder a los asaltantes.

Última audiencia. (Ramiro Pereyra / La Voz)
Última audiencia. (Ramiro Pereyra / La Voz)
Última audiencia. (Ramiro Pereyra / La Voz)

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