Mar del Plata se ilusiona con la temporada

La disminución de los contagios de coronavirus permitió cierto alivio. Las autoridades prevén protocolos estrictos para llevar adelante las vacaciones

A solo quince días del puntapié inicial de la temporada, Mar del Plata parece mostrar un escenario auspicioso: pudo consolidar una baja en los casos de coronavirus que hasta octubre habían asfixiado el sistema sanitario y ya atraviesa una primera prueba turística que lleva satisfacción al Gobierno de Guillermo Montenegro, con la llegada de más de cinco mil propietarios no residentes. Para sostener ese “escenario casi ideal” de convivencia turística en pandemia, el intendente no descartó limitar los ingresos de los visitantes a futuro en caso de que se multipliquen los contagios en plena temporada. “Existe la posibilidad de que la comuna diga ‘hasta acá llegamos’ y entonces tengamos que limitar de alguna forma el ingreso de turistas a la ciudad», remarcó Motenegro, días atrás.

Los nuevos ingresos a la ciudad que fueron autorizados por la Provincia a partir del 1º de noviembre no agregaron más dolores de cabeza a la ciudad y evidenciaron un “muy buen funcionamiento de los protocolos”, según el balance que traza Alejandro Rabinovich, el jefe de gabinete del intendente.

Para solicitar el permiso, se debe llenar un formulario en el sitio pnr.mardelplata.gob.ar. Una vez corroborados los datos, el Municipio envía la autorización por email en el mismo día. Este registro virtual estará vigente hasta que se ponga en marcha la app Cuidar Verano, que será el principal mecanismo de control en toda el territorio bonaernese y cuyo lanzamiento será “más cerca de fin de mes”, según anticiparon a Página/12 desde el Ministerio de Turismo y Deportes.

Rabinovich destaca que no hubo un “aluvión” de pedidos y que la demanda “se está dando con absoluta normalidad”, teniendo en cuenta que hay más de 75 mil viviendas que pertenecen a personas que no residen en otras localidades. “Hay que sostener este escenario casi ideal pero no solo pensando en la temporada sino en la salud de los marplatenses porque atrás de un turista hay un laburante al que hay que cuidarle el trabajo y la salud”, considera.

Al respecto, el jefe de gabinete municipal aclaró que el límite de turistas que habrá este verano no responde a un “número mágico específico” sino que se adecúa a las condiciones epidemiológicas y de infraestructura de cada ciudad. “El gobernador (Axel Kicillof) fue claro con el aforo turístico. No se trata de definir un 30 o un 40% sino de garantizar el distanciamiento y todas las medidas sanitarias. Por eso entendemos que esta situación permite explotar nuestros 43 kilómetros de costa”, explica.

Hoy, la realidad de Mar del Plata marca que hace dos semanas no se reportan más de 200 infectados por día y este bajo promedio – en las fechas más críticas hubo picos de hasta 477 contagiados – también se traduce en una reducción de los pacientes activos: hay 2600 personas bajo tratamiento por Covid-19 cuando en el mes pasado la cifra ascendía a 3400 enfermos. El alivio en las camas de terapia intensiva se refleja, a su vez, en el 50% de ocupación.

La proyección del comité interdisciplinario de contingencia de la Escuela Superior de Medicina, que depende de la Universidad Nacional de Mar del Plata, da cuenta que la curva de contagios seguirá aplanada hasta el comienzo de la temporada, por lo que se espera que para ese momento el distrito supere la barrera de los 25 mil casos de Covid-19 desde la irrupción de la pandemia, que ya acumula más de 900 muertos y 20 mil recuperados.

La reducción en los contagios se dio en un contexto singular parala ciudad. Es que la crisis que se hizo evidente con las postales de una desocupación récord y un tendal de más de 200 locales cerrados en apenas seis mesesobligó a los comerciantes a salir a trabajar a pesar de las restricciones establecidas. Y así, bajo el resguardo de las “huelgas a la japonesa” y la ausencia de controles del Municipio, la economía se encaminó por la fuerza hacia una lenta recuperación.

Para Adrián Alasino, director de la institución universitaria, la tendencia a la baja no responde a una “política activa” sino a una “modalidad característica”del Covid-19. “Este fenómeno no lo inducimos nosotros; es parte del proceso que mostró la enfermedad en el mundo. Lo que se ha visto es que el virus primero se manifiesta con una oleada que tiene un inicio donde se potencia pero pasadas las seis u ocho semanas su fuerza se reduce”, explica el profesional médico.

La ilusión que enciende el buen presente sanitario se complementa con el impacto de “Previaje” aunque las expectativas siguen siendo más que moderadas. Todo el arco turístico de la ciudad reconoce que las consultas “levantaron mucho” con el lanzamiento de la preventa, donde la ciudad figura como el destino más buscado. Sin embargo, las reservas no crecen al mismo ritmo.

Miguel Ángel Donsini, titular del Colegio de Martilleros, revela que las operaciones por alquileres están un 50% por debajo del mismo período del año pasado. Y Esteban Ramos, vicepresidente de la Cámara de Empresarios de Balnearios y Afines, dice que las reservas por un espacio de sombra recién rondan el 30%. “El movimiento más importante se está dando con los clientes habituales que sabemos que vienen todos los años”, explica Donsini.

Nocturnidad, playas públicas y más dudas

Al interrogante central que supone atravesar un verano en pandemia y sin vacuna, surgen más inquietudes por las “desprolijidades” que acusan los operadores turísticos del Gobierno de Axel Kicillof. El malestar surge porque todavía no se conocen protocolos de trabajo claves. Se sabe que habrá campings, teatros, hotelería, parques acuáticos, nocturnidad, pero lo que no saben diferentes empresarios es cómo se permitirán.

Los hoteleros, por ejemplo, siguen en pugna para brindar desayuno buffet y aire acondicionado en sus establecimientos, algo a lo que se resiste la Provincia pero que continúa en plena discusión. “Algunos funcionarios nos dicen una cosa, otros otra. Lo que necesitamos es algo por escrito para saber qué respetar”, apunta Eduardo Palena, de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica.

Los titulares de locales nocturnos van a presentar este lunes su protocolo al Municipio. Su actividad será principalmente al aire libre, con un mínimo porcentaje de ocupación en el interior. Se adecuarán sectores para permitir la presencia de grupos de hasta 10 personas, con determinados formatos de circulación. “No buscamos rentabilidad sino que labure el personal temporario que ya está contratado. Solo vamos a trabajar a un 25 o 30% de nuestra capacidad real”, grafica Federico Goransky, responsable de “Bruto”, un ícono de Playa Grande, donde también se pretende ampliar los eventos hacia el espacio público de la zona.

La playa pública es otro ámbito de escasas definiciones: la Provincia dijo que habrá promotores para garantizar un “turismo responsable” pero no se expidió sobre las sugerencias de Nación, que propuso usar “demarcaciones” para cumplir con el distanciamiento. El Operativo Sol se presume clave en este sentido así como la articulación con la Secretaría de Seguridad local, un área sensible que hasta ahora no le dio resultados a Montenegro y motivó el primer cambio en su gestión: este miércoles, asumió Horacio “Totó” García en reemplazo de Darío Oroquieta.

Lo que sigue vigente es la prohibición para bingos y casinos. En el sector reconocen negociaciones “duras” pero algunas voces gremiales confían en una reapertura para enero. Al ser una actividad a puertas cerradas, el eje del protocolo pasa por restringir el número de concurrentes. En el Casino Central de Mar del Plata, por ejemplo, se analiza fijar un límite de ingreso de hasta 700 personas.

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