Los socios de Fernández lo acompañaron en la foto, pero hay una fuerte convulsión en el Frente de Todos

El kirchnerismo cuestionó “a los que están al lado del Presidente” y dejó la defensa oficial en manos del albertismo; algunos caciques estuvieron hoy al lado del jefe de Estado en Olavarría, pero hay malestar en las distintas tribus oficialistas

Como están en campaña, y la unidad es un pilar de la estrategia electoral, el Presidente apareció hoy rodeado de algunos caciques importantes del oficialismo. Aunque no estuvieron todos, en la jornada posterior al escándalo -que tuvo, como nunca, a Alberto Fernández como actor protagónico y responsable- hubo una foto “frentetodista” en Olavarría y un aplauso encendido cuando el jefe de Estado lamentó públicamente el festejo de cumpleaños de su pareja en el chalet de Olivos.

Pero detrás del gesto público, persiste una activa convulsión en la coalición de gobierno. Las duras críticas internas al jefe de Estado y a su entorno más íntimo por el episodio de Olivos se combinan con cuestionamientos por la demora en el control de daños. En medio de la bronca, los socios políticos del Frente de Todos hicieron un esfuerzo supino por cerrar filas apuntando contra la oposición y los medios, único eje aglutinador del oficialismo en estas horas.

Fernández, aseguran testigos de la Casa Rosada, anoche estaba “golpeado”. El Gobierno venía intentando esquivar el escándalo y acelerar la agenda, para aprovechar el tiempo de descuento hasta la veda que prohíbe actos de gestión con aires proselitistas. Pero luego de que LN+ revelara la foto del cumpleaños de Fabiola Yáñez con el Presidente y otros diez invitados -evidencia ineludible de la violación a la cuarentena en el chalet presidencial- en la Casa Rosada reinó el desconcierto. Pasaban las horas y los colaboradores oficiales no veían una estrategia clara para capear la crisis. No había forma de eludir el asunto ante el primer careo con la prensa de cualquier funcionario o candidato. Más de una entrevista fue dada de baja. Finalmente se definió la respuesta oficial, primero en manos del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero -se sumaron para apuntalarlo desde la troupe albertista el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca- y más tarde en boca del propio jefe de Estado, en el dilatado acto de Olavarría.

En el acto oficial estuvieron el titular de Diputados, Sergio Massa, el gobernador Axel Kicillof y el ministro del Interior, Wado De Pedro, el referente de La Cámpora más cercano a la Casa Rosada. No asistió Máximo Kirchner, autor de la ley de zonas frías que se presentaba en el evento.

“Que lo asesoren”

El campamento kirchnerista optó por el silencio y dejó que primero dieran la cara los albertistas. “Ya respondió el jefe de Gabinete”, replicó después del mediodía el asesor de un importantísimo funcionario cercano a la vicepresidenta. Una vez que el Presidente habló, a todo el resto le alcanzará con aludir a esos dichos cuando se les pregunte por el tema.

Lo que más irrita en el kirchnerismo -acostumbrado a proteger a Cristina y blindarse ante la opinión pública- es la falta de cuidado de Fernández y su entorno para evitar errores no forzados que erosionan la confianza con el electorado oficialista. Incluyen desde el vacunatorio VIP hasta las escenas en el funeral de Diego Maradona terminando en las reuniones sociales en Olivos, en el interior de la morada presidencial.

Ayer Cristina, hablando de otro tema, aludió a la “ingenuidad política” del Presidente. Hoy, el senador ultracristinista Oscar Parrilli -que muchas veces coincide con el pensamiento de la vicepresidenta- lo verbalizó de forma más extensa. “Me parece que habría que hacer un llamado de atención a los que están al lado del Presidente para que lo asesoren y le adviertan que no comentan este tipo de errores”, dijo.

“Fue un error y una cagada y seguro los nuestros están recalientes de tener que poner la cara por esto”, reconocieron cerca de un importante referente de La Cámpora. Y agregaron, a la defensiva: “Tampoco podemos dejar que nos corra la oposición que convocaba a las marchas anticuarentena”.

Buscando denominadores comunes, dentro del Frente de Todos se ensayó un mensaje único para responder a Juntos por el Cambio. “Cualquier episodio es utilizado por la oposición para banalizar con chicanas políticas, intentando desacreditar el esfuerzo realizado y las decisiones que se tomaron para evitar un drama aún mayor”, replicaron a LA NACION desde el kirchnerismo duro. “Los que desde el principio se opusieron a esas medidas, ahora se rasgan las vestiduras y pretenden dar lecciones de moral”, agregaron.

Otros asesores, sin embargo, lamentaron que la estrategia incluyera un contraataque, ante un episodio que erosionó la confianza del máximo responsable del Poder Ejecutivo con la ciudadanía. “Había que evitar el ‘pero Macri’”, opinó un asesor cercano a la Casa Rosada.

Cerca de Massa advirtieron que es momento de “salir a ayudar” al Presidente. El titular de Diputados, sin embargo, ante todo quiere cuidar su nicho -más de centro y de clase media-. Un episodio como el de Olivos, justamente, podría traer secuelas en esos votantes más alejados del núcleo duro oficialista.

El malestar, incluso, se trasladó al interior del albertismo, en particular con aquellos que más comparten la agenda diaria con el Presidente. Con un Fernández que suele despotricar contra el protocolo de su investidura, se preguntan por qué no evitaron que quedara expuesto y demoraron el control de daños. “Cuando apareció la primera imagen no sabían si había más fotos o no. Se venía el tsunami y no había reacción”, se quejaron cerca de un funcionario que integra las filas albertistas. A la hora de poner por primera vez la cara, no obstante, se apeló a tres funcionarios del riñón del Presidente: Cafiero, Todesca y Katopodis.

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