Las baterías de una línea de colectivos de Rosario no soportan la ola de calor

Según consignó el gobierno de la ciudad, el problema, que afecta momentáneamente el servicio de esta línea de ómnibus, se debe a que las baterías no soportan la ola de calor que viene acechando a la región desde hace semanas. La circulación de la línea queda suspendida.

Desde hace varios días que la línea Q de colectivos en Rosario no se la ve en las calles. Resulta que las baterías con las que se movilizan de manera autónoma no soportan las altas temperaturas que atraviesa la ciudad, lo que provoca un recalentamiento que las paga de forma automática.
Los colectivos de la línea Q son híbridos. Esto quiere decir que utilizan energía eléctrica como los trolebuses (ejemplo línea K), pero también poseen autonomía para realizar recorridos sin cableados eléctricos, logrando llevar el servicio a otras zonas de Rosario.
Ante esta situación, el municipio salió a comunicar los motivos por los cuales quitaron de las calles las unidades y que las rutas serán reemplazas por otros dos servicios con similar recorrido.
Aunque se hicieron averiguaciones y gestiones para conseguir los respuestos, “tanto los altos valores en el mercado, como las dificultades para importar estos productos, presentan un escenario muy complejo para la adquisición de nuevas baterías por la empresa Movi”. “Pese a que desde los equipos técnicos se implementaron distintos dispositivos mecánicos para lograr una mayor refrigeración, no lograron atenuar esta problemática”, informaron desde el Palacio de los Leones.
Si bien pareciera que el sistema de transporte no se vería afectado, sí se desató una polémica por la compra de estos coches -oriundos de Rusia-, que efectivizó la gestión socialista anterior que tenía al frente a Mónica Fein.
“Este servicio eléctrico fue puesto en funcionamiento en 2017, con unidades de la marca Trolza adquiridas en Rusia. Sin embargo, la empresa cerró en 2020, dificultando la posibilidad de un servicio técnico más eficiente”, indicaron desde la Municipalidad.
Desde la ONG Amigos del Riel afirmaron al diario La Capital que los coches comprados en Rusia en 2017 “no tienen la calidad esperada”. Además, los fabricantes «usaron a los rosarinos como conejillos de indias».
En la misma línea, señalaron que “no hubo responsabilidad de los funcionarios que intervinieron en aquella operación, dado que el problema tuvo que ver con el vendedor de las unidades, no con el comprador”.
Línea Q: salida «provisoria»

El presidente del Ente de la Movilidad de Rosario, Rogelio Biazzi, salió públicamente a explicar la delicada situación que atraviesa esta línea que, se puso en marcha en 2017, y que hoy se encuentra fuera de servicio.
“Estos coches fueron comprados en 2017 a la empresa Trolza que está quebrada. Tienen unas baterías que, con el calor que está haciendo en estas semanas, se recalientan y se apagan. Por esto es que preferimos ser más previsibles y reforzar las otras unidades”, indicó.
De acuerdo al funcionario, este problema no es nuevo y años anteriores las baterías ya se venían recalentando. “Pero llegó un momento en el que el nivel de fallas era tan brutal que decidimos tomar esta medida para darle más previsibilidad al usuario”, admitió.
“Son coches que no fueron probados en Rosario antes de ponerlos a funcionar aquí. Evidentemente están fabricados para trabajar en otras temperaturas y no en las que tenemos en Rosario”, golpeó Biazzi.
“La administración anterior no pudo, o en las especificaciones de fábrica que el pliego tenía se suponía que podían funcionar. Pero la realidad es que estas temperaturas que estamos teniendo hacen que las baterías muy pronto empiecen a recalentarse y dejan de funcionar”.
Biazzi, a su vez, remarcó que en el pliego licitatorio no se tuvo en cuenta la posibilidad de que la fábrica cierre sus puertas. “Es una licitación hecha por la gestión anterior que tiene otro formato y que los reclamos que se pueden hacer son más difíciles de concretar porque la empresa ya no existe”, deslizó.
“Cada licitación es distinta, nosotros las hacemos de otra manera. Las nuestras tienen las garantías necesarias para que, en el caso de que la empresa concesionaria falle, se activen los mecanismos para poder cubrirlos”, añadió Biazzi.
Por último, el funcionario municipal insistió en que la salida de la línea Q “es provisoria”. “Los trolebuses pueden funcionar con estas baterías en otro espectro térmico de temperatura”, concluyó.
Nuevos recorridos

Actualmente, funcionan 2 líneas con recorridos similares y complementarios que son opciones para la movilidad de las y los usuarios de la línea Q. Por una parte, hace el mismo recorrido de la línea K con un trazado común de 11,4 km, desde Francia y Mendoza, hasta la Ciudad Universitaria. Y con la línea 127 comparte similar recorrido sobre Francia y Mendoza hasta el CMD Sudoeste.
Línea 127

Ida: Desde B. y Ordóñez y Av. Ov. Lagos, por Ov. Lagos, Colectora Juan Pablo II, Av. Francia, Av. Arijón, Crespo, H. de la Quintana, Av. Francia, Mendoza, Moreno, San Lorenzo hasta Laprida.
Vuelta: Desde San Lorenzo y Laprida, por Laprida, 3 de Febrero, Av. Francia, Av. Nuestra Señora del Rosario, Crespo, Av. Arijón, Av. Ov. Lagos, Colectora José M. Rosa, Curapaligüe, B. y Ordóñez hasta Av. Ov. Lagos.
Línea K

Ida: Desde Wilde y Mendoza, por Mendoza, Alem, Cerrito, hasta Necochea.
Vuelta: Desde Necochea y Cerrito, por Necochea, 3 de Febrero, 1º de Mayo, San Juan, (desvió: San Juan, Laprida, 3 de Febrero, Mitre, San Juan a su recorrido) Mendoza hasta Wilde.
En relación con el desvío en calle San Juan, en la línea K algunos de los servicios que circulan por calle Mendoza no llegan a la Ciudad Universitaria, por lo que las y los pasajeros deben descender en Mendoza y Presidente Roca y ascender a una unidad autónoma de la línea K que completa el recorrido. Todas las unidades cuentan con identificación del punto de término del recorrido, ya sea Mendoza y Corrientes o Ciudad Universitaria.

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