Bioquímicos: hoy es su día, pero no tienen demasiados motivos para festejar

Este lunes, 15 de junio, se celebra en el país el Día del Bioquímico. 

La fecha fue instituida en 1961 por la Confederación Bioquímica Argentina para recordar el nacimiento –en 1875- de Juan Antonio Sánchez, creador de la carrera de Bioquímica en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y promotor de la profesión con fuertes bases científicas.

Es probable que los profesionales del sector reciban hoy el saludo afectuoso de quienes reconocen su contribución a la evaluación precisa de las enfermedades. 

Se calcula que en el campo de la medicina actual, alrededor del 70 por ciento de los diagnósticos están basados en algún estudio de laboratorio. Por lo tanto, resulta impensable imaginar un equipo de atención de la salud sin la integración del bioquímico.

Sin embargo, la realidad laboral de estos graduados muestra que aún no tienen el reconocimiento que merecen, ni en términos económicos ni profesionales.

Nos remitimos a las pruebas. 

Lo que se ve con microscopio

En Córdoba, hay unos 2.800 matriculados en el Colegio Profesional de Bioquímicos de la Provincia (Cobico).

Están distribuidos en forma pareja entre la Capital y el Interior, según el registro de la entidad deontológica.

“Alrededor de 400 prestan servicios en hospitales públicos nacionales, provinciales o municipales”, precisa Silvia Zamory, presidenta del Cobico.

“Los demás colegas realizan prestaciones –la mayoría como monotributistas- en el sector de gestión privada (obras sociales o prepagas) siendo propietarios, directores técnicos o brandando servicios para otros bioquímicos”, agrega la dirigente. 

“Los bioquímicos hemos llevado siempre la pesada carga de ser ignorados cuando se habla de salud ya que, por lo general, se nombra a los médicos y algunas veces a los trabajadores de la enfermería, pero se invisibiliza a tantas otras profesiones que construimos salud todos los días, como la nuestra”, plantea y reprocha.

Zamory apela a un dato contundente para explicar su certeza.

“En el escalafón de la provincia, tenemos 11 categorías que contempla un mecanismo de promoción por antigüedad, aunque en la práctica está desactivado porque hace años que estamos en el mismo escalafón”, avanza en la interpretación.

Mal pagos

“En la actualidad, un bioquímico categoría intermedia (cuatro), con un cargo de 35 horas semanales y 15 años de antigüedad, cobra un básico de 30 mil pesos, más o menos”, cifra la bioquímica la retribución promedio de los profesionales del sector.

“Para quienes dependen de las obras sociales, la situación es variable y precaria en la mayoría de los casos, ya que los retrasos en los pagos, los aranceles que se actualizan por debajo de la inflación, el aumento constante de los costos fijos de los reactivos (importados en gran medida) y otros elementos imprescindibles para el ejercicio profesional, hacen cada vez más difícil la sustentabilidad de los laboratorios”, razona y describe la situación.

Cabe destacar que en la provincia de Córdoba hay 900 laboratorios dirigidos por bioquímicos matriculados habilitados por el Registro de Unidades de Gestión de Prestaciones de Prestaciones (Rugepresa), organismo que depende del Ministerio de Salud.

“Y en esta contingencia sanitaria por la pandemia de Covid-19 el escenario se ha agravado ya que las prestaciones en el control de pacientes con patologías varias disminuyó en forma considerable debido al aislamiento social, preventivo y obligatorio”, dispuesto por el Gobierno Nacional a partir del 20 de marzo, apunta Zamory.

“Esta situación extraordinaria no ha tenido compensación alguna por parte de las obras sociales”, reprocha.

Los financiadores miran para otro lado

A propósito de esto, el presidente de la Federación de Bioquímicos de Córdoba, Carlos Navarro manifestó su preocupación por que los principales financiadores del sistema de salud en Córdoba (Pami y Apross) “hasta ahora no han reconocido los valores de las prácticas para la detección del virus Sars-CoV-2 y sus respectivos anticuerpos”.  

Lo mismo sucede con las obras sociales en general y con las empresas prepagas, según el también secretario de la Confederación Unificada de Bioquímicos de la República Argentina (Cubra).

Navarro explicó que para relevar el costo de los análisis se toma como referencia una Unidad Bioquímica (UB), cuyo valor oscila entre los 45 y los 70 pesos, según el convenio vigente con la obra social que se tome. 

Así, los estudios de cálculos que se hicieron permitieron asignar 150 unidades bioquímicas (7.500 pesos) a la prueba diagnóstica de referencia por biología molecular (hisopado) y 40 unidades por cada uno de los anticuerpos que se determinen. 

Además, se fijó en 30 UB el costo del Equipo de Protección Profesional (EPP) requerido por las normas de bioseguridad Nivel II, que consta de barbijo N95, barbijo quirúrgico, bata de protección, máscara o antiparras, cofia y protector de calzado.

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